Bonito programa el n.º 4 de la Temporada de Otoño de la OSCyL, integrado por música habitual que hace sentir cierto cariño hacia el querido repertorio por su efecto “normalizador” en estos tiempos. La orquesta sigue estando reducida para que se pueda guardar la necesaria distancia de seguridad, pero aun así en este programa no se echó especialmente de menos la necesidad de algo más rotundo.
En Beethoven, la personalidad de Gluzman impregnó definitivamente una interpretación que destacó, como siempre, por la solidez y plenitud de su sonido. Hubo ciertos desajustes al principio y alguna imprecisión en semicorcheas poco marcadas, pero inmediatamente se centró en su habitual seriedad, que a la postre resulta muy comunicativa y permite que el público se sumerja en la obra conceptualmente entendida desde una lógica donde queda fuera cualquier…
Comentarios