Admiro a los autores de crucigramas, pasatiempos a los que tengo cierta afición. A veces, tras resolver uno, me quedo mirando su aspecto visual; viendo cómo, una vez completado, la cuadrícula delimita el espacio de cada una de las letras y les dota una especie de autonomía, al tiempo que las casillas negras elevan su significado, marcando el espacio de las palabras formadas por aquéllas. Al final, el pasatiempo en su conjunto nos muestra el porqué de cada letra, de cada palabra, de cada cuadro; la razón de ser final de cada elemento, tal como estaba en la mente de su autor.Andràs Schiff tiene un brillante mecanismo en el que la perfecta independencia de movimiento de los dedos, a la vez que su increíble coordinación, le permite tocar con un sensacional legato. Como en un crucigrama bien resuelto, cada nota de su concierto del domingo se…
Comentarios