"Ya está leída, ahora puedes empezar a estudiarla". Todos los que han estudiado un instrumento, se conocen bien la rutina. El profesor te indica la obra que vas a tocar, tú te consigues la partitura (y a menudo un disco) y empiezas a mirarla en casa. Los hay rápidos, que en una ya se la llevan al profesor 'mirada', y hay otros que tardan bastante más porque les da mucha pereza lo de estudiar cosas nuevas. El profesor la escucha, corrige los errores más evidentes, cambia alguna digitación, y te recomienda ejercicios para ayudarte en los pasajes más difíciles. Unos días después se la tocas por segunda vez, momento en el cual se espera que ya la obra tenga cierta coherencia, que no haya errores de lectura y que por momentos empiece a 'apuntar' algo de musicalidad, estilo personal, etc. Entonces, si todo ha ido bien, el profesor te dice que…
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