Mefistófeles es un personaje carismático, de gran carácter, atractivo y, por cierto, de una enorme destreza en cuanta disciplina se le ponga por delante. Por desgracia para él, hay situaciones en que ni siquiera su poder puede superar los escollos que su principal oponente, el Dios Todopoderoso –que para muchas personas, yo entre ellas, es más que su oponente su empleador-, le sitúa en el camino para que no pueda hacer de las suyas. Estoy seguro que así lo entendió Boito en su memorable obra que, una vez que ha pasado por nuestras vidas, no se olvida nunca más. Aunque resulte extraño para muchos, Mefistófeles, de Arrigo Boito, pertenece a una estirpe de obras, como Don Giovanni, Tosca, Los Maestros Cantores de Nüremberg, Wozzeck, El Castillo de Barba Azul, Pagliacci, Boris Godunov o Falstaff, entre otras que ahora no se me ocurren, que…
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