Precioso programa el del concierto n.º 11 de la OSCyL, que se saldó con resultados irregulares. En primer lugar, la Tercera de Brahms mostró la buena disposición de director: matices justos y cuidados, sonido muy armado y buenas dosis de entrega, sobre todo en el último movimiento. Pero la orquesta tuvo problemas de empaste: la numerosa cuerda sonaba muy heterogénea y en los forti había mucho ruido que a veces impedía que la información más importante llegara con nitidez. Probablemente en esto influyeron varios factores, pero desde luego la tendencia del director a que sobresalieran algunas voces secundarias y a contrastar parte de las frases en piano contribuyó no en poco. El final de algunos solos se perdía.
Así mismo, sea por las mamparas de metacrilato para evitar los aerosoles o por la distinta ubicación de la orquesta tras la…
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