El programa n.º 13 de la OSCyL, primero de la temporada de primavera, consistió en tres obras muy diversas cuyo nexo de unión son las circunstancias en que fueron creadas, específicamente en momentos difíciles de la vida personal o profesional de sus autores. En la práctica, la multiplicidad de estilos resultó demasiado heterogénea como para funcionar conjuntamente, aunque en cierta medida esa variedad dio chispa a un concierto que en realidad no estuvo entre lo mejor que se ha escuchado últimamente en la sala Jesús López Cobos.
La obertura Leonora n.º 1 de Beethoven fue una decepción: el conjunto sonó poco trabajado, la cuerda desempeñó su labor muy poco cohesionada y los errores de coordinación ocurrieron demasiado a menudo. Fue difícil conseguir concentrarse de esta manera, y realmente la obra se hubiera merecido un poquito más de…
Comentarios