Si yo quería evitarlo, la verdad. Que ya está bien de meterse uno en estos lodazales. Total, ¿para qué? Pues eso, me decía, déjate de políticas, que está muy susceptible la cosa, y comenta lo bruñido y afinado que luce el requinto tras su mampara antivirus. Con eso y unas glorias a la tradición sales por la puerta grande. O por el vano de la indiferencia, que tampoco se puede esperar mucho más si de la repercusión de una crítica musical, zarzuelera y actual por más señas, hablamos.
Y es que hay que saber comprimirse, que dicen en La verbena de la Paloma. Pero, ¡ay, mísero de mí!, va y resulta que el mismo día que asisto a la función se publica en un diario digital que la condesa consorte de Bornos, y marquesa por méritos propios de Batracia, pudo practicar junto con su marido la prestidigitación fiscal (entre otras), en la venta de un…
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