El proyecto Buena Vista Social Club, que comenzó como una inversión de alto riesgo, es hoy el símbolo de la resurrección de la música tradicional cubana en los mercados del mundo. El disco, que se grabó en 1997 en La Habana con un grupo de venerables músicos, casi todos en retiro, y que produjo Ry Cooder, mereció un Grammy, y el filme de Win Wender, que incluye las peripecias de aquellas sesiones de grabaciones y algunas de las presentaciones posteriores del conjunto, le dio la vuelta al mundo en unos meses. Poco después del abrumador éxito alcanzado surgieron de entre aquellos artistas diversos grupos, y por estos días llegaron hasta Santo Domingo dos de ellos: Ibrahim Ferrer y su orquesta, y Compay Segundo y sus muchachos.Acompañado por una orquesta al estilo big band, o banda gigante, con trompetas, trombones, saxofones, contrabajo,…
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