El Teatro de la Zarzuela se ha vestido con las mejores galas para subir a escena una flamante nueva producción de Benamor, la última de las operetas de Pablo Luna pertenecientes a la llamada “trilogía oriental” -las otras dos son El asombro de Damasco y El niño judío, ya vistas años atrás en este teatro.
El artífice de la empresa, que recupera la obra casi un siglo después de su estreno en el coliseo en mayo de 1923, ha sido el actor y cantante Enrique Viana, que ha revestido a la menos conocida de las tres operetas de todo su esplendor, para lo que se ha apoyado en la escenografía y vestuario realistas obra del director del teatro, Daniel Bianco, y de Gabriela Salaverri, respectivamente, que aseguran visualmente un espectáculo de una factura impecable.
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