La temporada de primavera de la OSCyL, con la plantilla al completo, está deparando sorpresas muy agradables. El programa n.º 15, un monográfico de Schumann, estaba formado por el Concierto para violonchelo y la Sinfonía n.º 2. Fueron interpretaciones en general excelentes, personales y a la vez rigurosas.
En el Concierto para violonchelo se apreció cierta incomodidad al inicio, lo que se trasladó a pequeñas inexactitudes respecto a las entradas y al entendimiento con Xavier Phillips, aunque realmente esto se quedó en mera anécdota dada la inatacable solidez del solista, absolutamente centrado en su labor, excepto alguna mínima desconcentración al principio del tercer movimiento. Aunque su volumen no es excepcional, Phillips se benefició de una buena calibración orquestal, pese a que en el primer movimiento, como se ha apuntado, hubo que…
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