El siglo XVIII se distingue por los siguientes contrastes: las luces de unos pocos letrados frente a la oscuridad intelectual de la mayoría; la Revolución Francesa, la Declaración de Derechos de Virginia y la Independencia norteamericana, junto con la explosión de la Revolución Industrial, ante un arte autocomplaciente y aburguesado que en pintura culmina en el rococó (Gainsborough, Boucher, el Goya de La gallina ciega), un arte que se desarrolla en los salones de la Europa que está a punto de perder sus privilegios de clase más vergonzosos.La música clásica, en el sentido estricto del término, también es de este período. Mozart, Haydn, el mismo Beethoven -aunque éste, como Goya, se aleja progresivamente de los postulados clasicistas porque descubre otros campos estéticos- son los re/creadores de sonidos que en la actualidad resultan…
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