El Festival Bal y Gay, con una programación muy inteligente,
consiguió traer a Galicia un concierto de primera categoría, aunque
lamentablemente en las actuales circunstancias fueran más los que se quedaron
sin entrada que los que pudieron asistir. Y Mondoñedo, un precioso pueblo de
poco más de 3.500 habitantes, como tantos en España con una magnífica catedral
y edificios monumentales, se convirtió en objetivo de los aficionados gallegos
a la música.
Y por una vez no hubo decepción. Pregardien dio un maravilloso concierto y Daniel Heide, a quien escuchaba por primera vez, se
reveló como un magnífico acompañante. Del Winterreise schubertiano poco
hay que decir, personalmente aún me asombra a veces que un ciclo tan
genuinamente alemán -tan lieder- con unos textos que apenas entiendo,
pueda resultar tan fascinante.
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