Quiero pensar que las tres oberturas que la Real Filharmonía de Galicia ha escogido como final de curso simbolizan la esperanza en un futuro precisamente con eso, con aperturas. Esta temporada ha sido de locos: primero conciertos con aforo mínimo, después cierre total, vuelta al aforo mínimo, luego cierres perimetrales locales y comarcales, incremento progresivo del aforo… y mientras tanto transmisiones de los conciertos por internet, a la vez que se cruzaban los dedos para que tal o cual artista pudiese llegar a tiempo. Por lo tanto, es el momento de dar otra vez las gracias a todos los que –a uno y otro lado del escenario- han hecho de cada jueves un pequeño milagro.
Y también a Pacho Flores, que ya es como de la familia, por haber querido dar aquí el estreno mundial de la última obra escrita para él: Caballos mágicos del sueco…
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