Tras haber aguantado el tipo frente a la pandemia el pasado año, y con nota, el Festival Internacional de Música y Danza de Granada ha inaugurado su septuagésima edición, ahí es nada, con las consabidas medidas sanitarias de seguridad, evidentes fundamentalmente por el uso de mascarillas y aforo reducido, así como por la escasa presencia de aficionados extranjeros, al menos en la ocasión que comentamos. No obstante el ambiente de expectación e interés era el habitual y el espectacular entorno monumental de la Alhambra se nos antojaba más hermoso que nunca.
Bajo el título La magia de la noche el concierto inaugural presentó una propuesta escénica para un programa de música incidental (stricto sensu sólo la segunda obra lo era). Así pues, la Noche Transfigurada de Schönberg fue interpretada bajo una sugerente iluminación, con un semicírculo…
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