Este programa era el último del ciclo de abono de la OSCyL, y con él se puede decir que, pese a todas las vicisitudes que las orquesta ha tenido que pasar durante los últimos meses (conciertos en streaming, ampliación de escenario, público reducido), en cuanto a calidad ha sido una de las mejores temporadas que se le recuerdan. El programa n.º 19 puede servir de resumen certero: excelente solista, dirección de gran calidad, con voz propia, y orquesta capaz de recoger cualquier guante y dar lo mejor de sí misma.
Debe reconocerse que el Concierto para percusión n.º 2 de MacMillan no es para todos los gustos: se trata de una obra muy potente, más radical en todos los sentidos que el n.º 1, Veni, veni, Emmanuel, que comienza apelando a ciertos extremos ya desde su comienzo con las tres notas características que se repiten entre los…
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