Como es habitual, la temporada de la OSCyL termina de facto con un concierto extraordinario que suele contar con protagonismo coral. Se lleva haciendo muchas temporadas, y en el fondo es discutible que se asocie la presencia del coro a algo “especial”: el repertorio, y lo que no lo es, está plagado de intervenciones corales, que en un mundo ideal deberían distribuirse por la temporada con cierta naturalidad, sin que tampoco tuvieran que abundar forzadamente. Con la costumbre de dejar los Coros de Castilla y León para final en el fondo se está transmitiendo que la agrupación no ha alcanzado aún el punto de utilidad que, como se explica en su biografía oficial, justifica su razón de ser.
El concierto extraordinario de fin de temporada no logró grandes hitos: compuesto de dos obras tremendamente interesantes y poco interpretadas en general,…
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