Inauguración de la temporada de la Real Filharmonía de Galicia, y recuperación de casi todas las buenas costumbres de antaño: a estas alturas prefiero no saber el aforo que las autoridades permiten para este tipo de espectáculos, aunque sí puedo decir que la sala del Auditorio estaba ocupada en casi tres cuartos de su capacidad; los abonados hemos sido rehabilitados en nuestro título y localidad; cada oveja puede sentarse al lado de su pareja y cuchichearle al oído sin descoyuntarse; y felizmente –para los analógicos numantinos como un servidor- han vuelto los programas de mano que se pueden coger con la mano.
Tras la bienvenida de Paul Daniel, proclamando que la música nueva está en el corazón de la Real Filharmonía, había que predicar con el ejemplo: estreno de Hildegart, ballet del compositor Juan Durán (Vigo, 1960). El argumento ya…
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