Cuando la zarzuela era el teatro nuestro de cada día, resultaba harto difícil que una obra de este género sobreviviera, por buena que fuera su música, si el libreto no funcionaba. Que lo que se recordaba después y permeaba en la población eran los cantables, es evidente. Pero si la historia no enganchaba, adiós muy buenas, que la pieza se bajaba del cartel. Y sin cartel (incluso la mayoría de veces con él), ni consolidación en el repertorio ni registros discográficos o fílmicos (cuando estuvieron disponibles) ni nada de nada. Con suerte, a los archivos a soportar el polvo, aunque la música, mal que bien, se podía reutilizar en otras obras.
Ha pasado mucho tiempo (casi un siglo en el caso del estreno de Doña Francisquita). Y es cierto que hay libretos que envejecen con más deterioro que otros. Pero si en su momento triunfaron fue porque…
Comentarios