Despierta, negro dice el personaje de Simpson al comienzo de su famosa romanza de cadencias caribeñas en el segundo acto de una zarzuela grande de ambientación marinera que a las puertas de la Guerra Civil Española surgiría de los versos de un precioso romancillo que el libretista Federico Romero había dejado escrito el año anterior, 1935, y que configuraría el doble hablado sobre música del muchachuelo Abel.
Y es que podemos decir que esta producción de La tabernera del puerto de Sorozábal, liberándose del diminutivo y denominándose plenamente “Romance marinero” por sus letristas, el fructífero binomio formado por el propio Romero y por Guillermo Fernández-Shaw, tuvo precisamente “la negra”, en femenino, por la serie de circunstancias que la han venido afectando desde 2018, que es cuando Mario Gas tenía previsto verla estrenada sobre las…
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