Siempre resulta toda una experiencia estética y/o espiritual presenciar una nueva interpretación de la Misa en si menor de Bach, la catedral musical de las misas católicas, monumento absoluto de simetría y piedad religiosas y síntesis del arte de la parodia, así como controvertido ejemplo de las verdaderas intenciones de un autor protestante para con un formato desarrollado a estándares superiores, y cuya composición le ocupó en diferentes momentos las últimas décadas de su vida.
Thomas Hengelbrock (Wilhelmshaven, 1958) adopta las maneras y los ademanes de un maestro de capilla de un conjunto barroco al uso, prescindiendo de batuta en una rectoría precisa, matizada y en la que destaca el dibujo de las líneas melismáticas y cantabiles. Dirige a un coro de 33 voces que la revista Gramophone ha calificado no sin razón como uno de los mejores…
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