Con menos de una intervención por año desde 2004 de media con la OSCyL, Vasily Petrenko se ha convertido, casi desde el primer momento, en el director soñado por orquesta, público y crítica. Sus traspiés han sido escasos, y ha dejado para el recuerdo muchos de los mejores momentos del ciclo de abono.
Lo ha vuelto a hacer: el concierto n.º 4-2022 es el mejor de una temporada que ha ido creciendo en calidad. Realmente, todos lo esperábamos, porque con Petrenko la orquesta se entrega, y además el director ha evolucionado hacia un estilo más internacional, polivalente, sin haber perdido todos esos rasgos de la escuela rusa que le siguen caracterizado; pero lo que nadie esperaba es que el pianista Daniel Ciobanu reventara el guion con su radical visión del Concierto para piano n.º 3 de Prokófiev y que la sala se viniera abajo al final de la…
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