Trouble in Tahiti es bastante más que un ajuste de cuentas entre el compositor y sus padres (sobre todo con su padre, diría yo). Más también que la semblanza de un matrimonio en crisis. Es una crítica mordaz de la sociedad capitalista. Cuando la obra se estrenó, el macartismo se hallaba en pleno apogeo. Berstein figuró en la lista negra. Quizás sea mucho suponer que la pieza tuvo algún peso específico en las acusaciones que se dirigieron contra el compositor por sus supuestas actividades antiamericanas, es decir, comunistas.
Pero por muy torpe, además de mafiosa, que sea la censura, es probable que alguien advirtiera la carga ácida que contra el sistema se vertía desde ella. En cualquier caso, la historia de la represión no tiene fin ni compartimentos estancos.
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