El así denominado “concierto de Semana Santa”
de la Filarmónica de Málaga ha llevado a los atriles una obra tan suculenta, en
términos musicales se entiende, como es el Requiem de Verdi, escoltado
en la presente temporada lírica del Teatro Cervantes tanto por el Rigoletto
del pasado mes de marzo como por el próximo Il trovatore de mayo.
Para
esta ocasión se ha contado tanto con el habitual Coro de Ópera de Málaga como
con el Coro del Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera, en un cruce
colaborativo realmente interesante habida cuenta de la habitual presencia de la
Filarmónica de Málaga en el foso de dicho coliseo jerezano. Avancemos ya que la
respuesta coral fue magnífica en términos de puro sonido, empaste vocal y
dicción básica, a falta de mayores matices que tampoco le fueron exigidos por
parte de la batuta.
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