Granmanuel de Gigantofalla, podría haber continuado hiperbolizando Gerardo Diego, tal vez a disgusto del propio protagonista, de aquel misteriosamente grande petit espagnol tout noir. Don Manuel, aquí no caben tuteos, nos legó algunas de las obras más hermosas de la historia de la música española y aún de la universal. Buena muestra de ello tuvimos en el Teatro Principal de Burgos de la mano del maestro Frühbeck al frente de la ONE, con un programa redondo, ciento por ciento fallesco, o lo que es lo mismo, del más universal sabor español.La inteligencia, sensibilidad y experiencias de Falla -vayan siempre Pedrell, Lucas y París en sus bolsillos- hicieron de él el tamiz perfecto de influencias y colores, de evocaciones tan particulares como profundas, de rememoraciones tan nuevas como significativas, que hoy nos parecen “muy nuestras”…
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