Un plano, aburrido y mal concierto fue el ofrecido por la agrupación ampulosamente llamada “La capilla real de Madrid”. Un programa muy poco justificado, de no ser que estos capillistas hayan presupuesto gran ignorancia al público burgalés que, según su parecer, acudiría ante el provincial llamado de ser música contenida en el archivo de la catedral. Un archivo que a buen seguro contiene obras de muchísimo más valor que las arriba mencionadas consúltese a López Calo, sobre las que tan plácidamente reposaba el polvo del tiempo ahora violentado. Música extraña al marco de un teatro decimonónico que en cualquier caso bien podría, a pesar de su mediocridad, haber sonado mucho mejor. Severos desacompasamientos, falta de calidad vocal en los solistas clamoroso el caso del pintoresco tenor, dirección incompetente.... En fin, seguir sería…
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