La voz colectiva -expresión organizada del tan evocado como manipulado pueblo- clausuró con dignidad manifiesta el III Estío Musical Burgalés, tierna aún iniciativa musical que pretende arraigamiento y naturalización por muchos deseada. El Coro Nacional de España pasaba página hasta la IV edición con un programa burgalés ciento por ciento, cantado con gusto y delectación, técnica incuestionable y gran calidad vocal. Puede que lo que le faltara fuera un poquito de calor o, incluso, frescura, pues era éste un compendio de evocaciones populares, tan prestas a sentires de todo tipo. ¿Crítica?, no se entienda así matización tan leve, Coro y solistas brillaron esplendorosamente para deleite de todos.Una noche con varios protagonismos, el primero el de Federico Olmeda, autor omnipresente en los mimbres de todo lo aquí trabado, de quien se…
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