Tras haber sido interpretada por varias orquestas españolas (la más reciente puesta en atriles data de junio de este mismo año, por la ONE), parecía inevitable que la OSCyL siguiera con La sirenita esta suerte de modas o rebufos. Aunque la obra tiene algunos temas recordables, suena avejentada y poco original, está claramente sobreorquestada en gran parte y sus recursos tímbricos son repetitivos, con lo que parece no ir a ninguna parte en este sentido. Los momentos más dramáticos (último movimiento) no consiguen el efecto que buscan dada la hipertrofia general, y la falta de sorpresas termina pesando definitivamente. Contribuye a algo de diversión intentar reconocer los pasajes o ”aromas” de obras anteriores en los que Zemlinsky se inspiró para armar el conjunto. Una vez identificados Brahms, Wagner, Chaikovski, Mendelssohn, Strauss,…
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