Interesante programa de abono n.º
2 de la OSCyL, donde Thierry Fischer se estrenaba como director titular y donde
el tremendo concierto para violonchelo de Fazil Say, Never give up, el
motor del programa, no desentonó entre dos obras de puro repertorio. Fue, además,
lo más impresionante de la noche, porque el pianista y compositor turco logra
con esta obra llegar al corazón del público desde recursos que, sin ser
completamente novedosos, sí están dispuestos con inteligencia (se desarrollan como
una narración), de tal manera que los efectos nunca suenan ornamentales, sino
que forman parte muy integradamente del discurso (a veces son el
discurso). La orquesta está repleta de hallazgos tímbricos y define sin
sobrecargas los ambientes, nunca estáticos aunque en ocasiones lo parezcan. Las
referencias folclóricas suenan inequívocas pero…
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