El divismo tiene sus perversidades. Si a eso unimos el comprometido
posicionamiento político de un artista, ya tenemos un material altamente
inflamable de cara al público. Máxime si esa alineación viene enmarcada dentro
de una coyuntura tan inestable y desestabilizadora a nivel internacional como
es la presente guerra de Ucrania, un conflicto que ha llegado hasta el punto de
deshumanizar a la gran Federación Rusa por un cúmulo de circunstancias
defensivas, expansionistas y nacionalistas.
Anna Netrebko, que ha venido a Madrid a cantar el rol
titular de Aida, pudo estar
desvinculada de todo este escenario de incertidumbre, pero lo cierto es que la
ha venido acompañando el aura, desde pocas semanas después de iniciada la
“operación especial” así denominada por Vladímir Putin, de ser una de las
principales aliadas del presidente ruso en…
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