Dos partituras sinfónicas inacabadas de dos compositores
austriacos, la Octava de Schubert y
la Novena de Bruckner, se daban cita
en el primero de los dos conciertos que venía a ofrecer la centenaria Orquesta de la
Academia de Santa Cecilia de Roma bajo la dirección de su titular desde 2005 Sir
Antonio Pappano, la segunda formación italiana que visitaba el ciclo de
Ibermúsica en menos de una semana. Aparte de la casualidad de que estos dos
puntales del género sinfónico hayan quedado sin completar por cualesquier razón,
mucho más clara en el de Ansfelden que en el de Viena, -por dedicarse de manera
obsesiva a la revisión de sus anteriores sinfonías-, la ubicación de ambos
compositores en un programa es coherente y acertada, pues en la seriedad de Bruckner
subyace el sustrato alegre y sincero de la música de Schubert, en la forma del…
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