Ni siquiera la no muy agradecida acústica del Auditori de Les Arts pudo con ella: la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera pasó por encima de todo y cada instante fue moldeado con una belleza arrebatadora. Primero, Haydn. No nos engañemos: íbamos por Mahler, pero Haydn, esta versión de Haydn, nos encandiló. Pocos atriles, neto sonido camerístico, una dirección parca en indicaciones, como dejando libre el aliento, aunque en el fondo todo controlado, con un pulso elástico y elegante. Y un cuarteto solista de lujo, comunicativo, dialogante, respetuoso, exquisitamente frágil, delicadamente poderoso. Una de esas obras de simplicidad peligrosa, que quedó cincelada sin máculas, sin aristas. Tersos los fraseos, lógico el impulso rítmico y armónico, nutrientes las dinámicas. Y aún, por si fuera poco, los cuatro solistas nos regalaron una…
Comentarios