Pues nada, que han pasado más de cuarenta años -toda una vida, que diría Antonio Machín- desde que puse por primera vez mis pies en esta ciudad. Quien esto escribe apenas era por entonces un adolescente de tierra adentro, sintiendo la emoción de su particular “descubrimiento” del Mediterráneo. Así como quien no quiere la cosa, estamos en Alicante cuatro décadas más tarde -cambio de siglo incluido- y la ciudad ha experimentado un fuerte crecimiento y modernización en todos los sentidos, pero sabiendo conservar y aun acrecentar su esencia absolutamente mediterránea: abierta, alegre y luminosa, y sigue tan acogedora como siempre.Precisamente por entonces –finales de los cincuenta-, Rodríguez Albert -músico alicantino homenajeado en esta décima octava edición del festival- escribía sus ‘Estampas de Iberia’, cuyo estreno absoluto se ha…
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