Mediocre concierto en número 6 de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, que contó con una primera parte directamente espantosa y una segunda algo más apañada que al menos contribuyó a que el posterior ambiente prenavideño de la zona de copas del auditorio fuera lo suficientemente animado como para conseguir suavizar los efectos de la dirección y, sobre todo, del canto.
Josep Pons y Patricia Petibon han colaborado estrechamente en ocasiones anteriores, y solo así se entiende la presencia en el escenario de la sala sinfónica de la soprano francesa, dado su calamitoso estado vocal. En cierta medida, Petibon está pagando ahora todos los peajes causados por su habitual forma de cantar, con una emisión muy abierta y poco flexible que lo apostaba todo al brillo; lo cual, unido a la pobre adecuación en la utilización de timbres, daba lugar a…
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