Alguien tuvo que tener la idea, claro. O no; a lo mejor, sólo ocurrió que -ejercitando todos ese pecadillo tan nuestro y extendido de la desidia- nadie dijo nada. En cualquier caso, resultó muy curioso: cuando salieron al escenario para tocar la Sinfonía para instrumentos de viento de Stravinsky, los profesores de la O.N.E. se colocaron al fondo del escenario, en los lugares que ocupan habitualmente... ¡cuando está la orquesta completa!. El caso es que desde mi lugar en el patio de butacas del Teatro Principal de Alicante sólo podía ver la parte superior de los fagotes, las campanas de tuba y trombones, y las varas de éstos, en lo que toca a instrumentos. De los instrumentistas, nada más pude vislumbrar las frentes y ojos de los trombonistas y del solista de tuba, los de alguno de los clarinetistas (supongo) y -esporádicamente, según los…
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