Por la trascendencia de las obras programadas y las interpretaciones magníficas que de ellas moldearon la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), Per Brevig, director huésped, y Jacques Sagot, solista en el piano, el concierto celebrado el viernes, en el Teatro Nacional, me ha parecido el más notable y satisfactorio de la presente temporada oficial.Sagot superó con brillantez y sensibilidad los retos tremendos que presentan al ejecutante el Concierto N° 1, en re bemol mayor, para piano y orquesta, opus 10, de Serguei Procófiev (1891-1953), figura insigne del modernismo ruso de la primera mitad del siglo XX, y Totentanz (Danza macabra), de Franz Liszt (1811-1886), personalidad señera del decimonónico romanticismo centroeuropeo.Como el mismo Sagot explica en las notas al programa de mano, el primero de los cinco conciertos para piano de…
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