Programa
muy bien pensado el de esta noche, presentado con el lema obvio y lógico de
“Iluminaciones”. En ambas obras interviene la solista y ambas son piezas
luminosas, porque sus dos autores supieron escribir -tanto para voz como para
orquesta- con enorme transparencia, sin importar el tamaño de la plantilla
instrumental empleada (claro que Mahler sólo cultivó dos géneros, mientras que
Britten sobresalió en todos). Eso sí, los resultados artísticos de esta función
salieron desiguales; aunque el público aplaudió con ganas, y eso es lo que
verdaderamente importa.
Además
del evidente paralelismo de las relaciones sentimentales de Arthur Rimbaud y
Benjamin Britten, en Les Illuminations coinciden
también los dos en una fase de sus vidas aún pendiente de la madurez (el
primero de ellos nunca la alcanzó). Y sin embargo, el texto oscuro y…
Comentarios