A un cantante lírico siempre le quedará el escenario para
justificarse y reafirmarse en su labor artística. Por ello debe aprovecharlo al
máximo para desquitarse de un eventual fracaso o de un bajón físico o
emocional. Tal es el caso de Ainhoa Arteta, de la que todos sabemos que aún
continúa en una mala racha por la grave enfermedad que padeció hace ya casi dos
años, en plena pandemia de covid. Hace casi uno, a finales de febrero pasado, la
soprano de Tolosa retornaba a los escenarios eligiendo el Teatro de la Zarzuela,
y lo hacía con un bello recital dedicado a canciones españolas e
hispanoamericanas en compañía de su amigo Ramón Vargas y el pianista Javier
Carmena.
Ahora, de nuevo junto al tenor mexicano e idéntico
acompañante al teclado, la donostiarra volvía a pisar la escena del coliseo de
la calle Jovellanos para ofrecer un recital…
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