La segunda velada, a cargo del otro elenco que se ocupa de este ciclo, nos regaló versiones muy cuidadas de dos obras cumbres del repertorio de cámara.El 1º Cuarteto con piano de Brahms fue escrito por éste con sumo interés por crear algo importante, en este preciso género. Tan es así, que en vez de un cuarteto, compuso enseguida otro (el op26), para agotar todas las posibilidades. Pero, ¡vaya obra con que se estrenó!: 4 movimientos, extensos los cuatro, aprovechando todas las posibilidades tímbricas de esta combinación instrumental, y por añadidura en una tonalidad muy exigente para las cuerdas.Para la ocasión, fue Juan Linares que ocupó la silla del violín –como acostumbran muchos cuartetos cuando la formación se reduce a trío– y demostró destreza y sensibilidad, con un sonido cálido, y expresividad en línea con las exigencias de la…
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