La función empezó con nada menos que veinte minutos de retraso. Los responsables del teatro ya me habían avisado del hecho: la compañía había llegado tarde por culpa de un accidente en la autopista. Cuando se hizo el silencio en el teatro, una voz en off anunció los nombres de los intérpretes de Butterfly y Pinkerton, este, por indisposición del previsto Enrique Ferrer. Ni una explicación, no digo ya disculpa, del retraso. ¿Tanto costaba?
Esta función en Tarragona se enmarca dentro del “Circuit Òpera a Catalunya”, que tiene a su cargo la loable misión de llevar la ópera más allá de Barcelona. Como siempre, Amics de l’òpera de Sabadell no defraudaron y estuvieron al nivel al que nos tienen acostumbrados: voces adecuadas a los personajes y que cuadran perfectamente con la producción, escenografía y vestuario cuidados hasta el mínimo detalle…
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