La
platea del Teatro Tarragona prácticamente se llenó en un día tan difícil como
el Domingo de Pascua para el ya tradicional concierto de la Jove Orquestra
InterComarcal. El concierto empezó, de nuevo, con un considerable retraso,
debido a la cola que se había formado en las taquillas. Sin embargo el público,
entusiasta de la JOIC, aguantó con estoicismo. No era para menos, ya que el programa
era espectacular. Fruto de los esfuerzos de Joventuts musicals de Tarragona,
organizadora del concierto, junto con el maestro Marcel Ortega, el director titular,
una vez más sonó en Tarragona una música grandiosa, imponente, superlativa.
La
Obertura 1812 se dio en un arreglo para sección de viento. Si las fanfarrias y
trompetería camparon a sus anchas, no fue tarea fácil (yo que estuve en los
ensayos) acomodar las frases de la cuerda a oboes y…
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