Resultón concierto el número 14 de la temporada de abono de la OSCyL, en el que sonó un repertorio poco habitual y que encantó al público dada su reacción. La directora Jeannette Sorrell, además, exhibió técnica depurada y mucho carisma, pese a que las proporciones orquestales para la selección de la Música acuática concedieron demasiado protagonismo a los violines, de sonido en general un poco áspero y afinación no siempre precisa, lo que restó transparencia. Los principales damnificados fueron el clave y sobre todo las maderas. En contrapartida, la directora dotó de mucho ímpetu rítmico a la interpretación, dentro de un estilo híbrido en el que se intentaron aunar rasgos historicistas con otros donde el tipo de instrumentos de que constaba la formación pudieran sonar con empaque y variedad.
Más adecuada pareció la orquesta en la…
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