La tarde del pasado martes resultó sorpresiva. Primero, un cambio global del programa anunciado por escrito y en el escenario; luego, la música a través de un artista con personalidad que sin dudas atrae polémica. Anatol Ugorski había propuesto obras llamativas, conocidas y un estreno para el Ciclo Grandes Intérpretes. La Fantasía cromática y fuga en re menor de J. S. Bach, el Carnaval op.9 de R. Schumann y la primera ejecución, muy esperada por algunos de los abonados, de la Sonata nº 29 en si bemol mayor op. 106 Hammerklavier de L. V. Beethoven. El estado físico de Ugorski, con una dolencia estomacal que no supera desde hace algún tiempo, fue comunicado días antes a los organizadores. Por ello el pianista propuso un programa de menos resistencia pero con un alto nivel de posibilidades tímbricas, estilísticas y caracteres…
Comentarios