Hace por lo menos medio siglo, que murió el tradicional “salón” donde los nobles o potentados, gracias a sus influencias, podían presentar un músico notable a sus amigos y allegados, en sus residencias, palacios o castillos. Esta buena costumbre de antaño es substituida hoy día por conciertos cerrados, donde el anfitrión – un banco o una industria – invita a sus clientes y colaboradores, para que pasen un rato agradable en una sala acogedora. Lo que varió es el número de convidados: de 20–30 se ha pasado a 200–300.Y esto es exactamente lo que la banca Morgan Stanley propuso, en colaboración con la AIE -Sociedad de Artistas, Intérpretes o Ejecutantes – eligiéndose para ello en Madrid, con mucho tino, una sala cargada de historia: el Anfiteatro del Colegio de Médicos, un hemiciclo que data del 1834, con un aforo que estimo oscila…
Comentarios