La actual temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) ha sido prolija en estrenos nacionales de obras de renombrados compositores del siglo XX y de otros menos conocidos o vivientes. Además, en el concierto pasado el pianista Jacques Sagot y la OSN tocaron por vez primera en el país el Totentanz, de Liszt, eminente figura del romanticismo.Es probable que la comisión técnica encargada de la programación, a falta de un director titular, haya tenido con ello el propósito laudable de incrementar el repertorio del conjunto y los oyentes, y estimo valedero que se continúe por ese rumbo. Sin embargo, algunas modificaciones tácticas se podrían introducir en esa esclarecida estrategia de programación.Por ejemplo, no conviene, porque afecta negativamente la asistencia, reunir dos estrenos a la vez, sobre todo cuando se trata de autores poco…
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