Buen concierto el n.º 18 de la OSCyL, que tenía un programa con muchos puntos de interés y que se aguardaba como apuesta segura, como siempre que visita el CCMD Vasily Petrenko, director que lleva varios lustros colaborando con la orquesta.
El programa comenzó con una aceptable versión de la obertura de El holandés errante (por cierto, horrible forma de anunciarla en el programa de mano), en la que el director no facilitó la claridad y sí bastantes efectos, sobre todo de la percusión, que dieron vida a la obra pero que no ocultaron un trabajo bastante superficial, donde la cuerda y las maderas podrían haberse trabajado con mayor cuidado. Pese a ello, todo el asunto dinámico fue muy satisfactorio, y la tensión se distribuyó convenientemente para transmitir la pasión romántica de los distintos momentos de la ópera aquí compendiados.
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