Un evidente hilo, la vuelta al pasado desde la más neta vanguardia, une las tres obras escuchadas en este concierto, aunque la musicología más típica y tópica no recoja esta relación y niegue el calificativo de 'vanguardista' a las tres piezas escuchadas. Sólo la Música para cuerdas, percusión y celesta de Bartók recibe a veces el calificativo de 'neoclásica', mientras para las dos obras de Montsalvatge se reservan los calificativos de 'música formal' o 'nueva ingenuidad', cuando no las alusiones al 'antillanismo' o 'ingenuismo' sobre todo en lo referente al 'Rondo guaraní' del Concierto capriccio. Xoán M. Carreira en sus notas al programa añade otros nexos entre ambos compositores: el primero su lección de ética "redactada exclusivamente en lenguaje musical e impartida en situaciones tan poco favorables a la ética como son las…
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