Buena asociación la de Roberto González-Monjas y la OSCyL, que se tomaron muy en serio el programa 19 y lograron el concierto con el que claramente más disfrutó el público, sobre todo gracias a una gigantesca interpretación de la Sinfonía n.º 1 de Gustav Mahler, una obra no muy original para clausurar la temporada (ya se ha utilizado en este recinto) pero innegablemente efectiva.
El protagonismo se cedió en la primera parte al pianista ruso-estadounidense Kirill Gerstein, que aceptó el reto encantado dado el estilo con el que interpretó el Concierto para piano n.º 1 de Beethoven. El solista lo consideró plenamente romántico y, así, se explayó en el rubato, al que añadió todo tipo de efectos que, dada la obra, no me convencieron. La línea musical de la mano derecha, nunca de gran amplitud, se veía a veces interrumpida por la izquierda, y…
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