Fue una idea inteligente de complementar este ciclo con las versiones para dos pianos de los dos famosos quintetos con piano, el op 44 de Schumann, en versión hecha por Brahms, y el de éste último, en su versión original para dos pianos, ahora mejor conocido bajo el op. 34a. Escuchar estas dos obras era una forma de penetrar en los pensamientos musicales de ambos autores – de escudriñar sus intenciones – y si, por añadidura, esto fue posible a través de versiones brillantes como las de Begoña Uriarte y su esposo Karl-Hermann Mrongovius, la cosa se volvió más que interesante, ¡fascinante!El concierto se inició con la obra de Schumann. Que Brahms se haya tomado el trabajo de transcribirlo para dos pianos, es muy interesante. Es el proceso, pero en dirección inversa, de lo que sucedió con su propio quinteto con piano. ¿Por qué lo hizo? Yo…
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