Desde hace varias ediciones se anunciaba
que la vuelta de la ópera al Festival Internacional de Música y Danza de Granada
iba a ser un hecho. Y probablemente esta cita que comentamos supone el hito más
importante conseguido en ese sentido y, desde luego, una de las mejores
interpretaciones que se hayan visto en la ciudad, dentro y fuera del ámbito de este
veterano festival, habida cuenta de la ausencia en Granada de una tradición de
representaciones líricas. La dimensión de por sí espectacular de un título como
la Turandot de Puccini unida a la apuesta segura que supone la visita de
las huestes del Teatro Real, eran un reclamo incuestionable para la única función
programada en la presente edición del festival granadino.
Se trataba de una interpretación en
versión de concierto y, por lo tanto, desprovista de la producción teatral que…
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