El trascendente estreno en el país de la grandiosa Missa Solemnis, opus 123, de Ludwig van Beethoven (1770-1827), fue una ocasión de elevada importancia artística para la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y el Coro Sinfónico Nacional (CSN), bajo la sagaz dirección del estadounidense Delta David Gier. Asimismo, revistió honda significación anímica para el público numeroso reunido, el viernes, en el Teatro Nacional (TN), en el décimo concierto de la temporada oficial de la OSN.Como recuerda Jacques Sagot en sus claras, eruditas y pertinentes notas al programa de mano, la monumental Missa Solemnis cuenta, junto con la Misa en si menor, de Johann Sebastian Bach, entre los pináculos de la música sacra de Occidente. Yo añadiría que su importe espiritual es planetario y rebasa los dogmas de cualquier creencia particular, como incumbe a la…
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